01/12/13
saint sebastian festival 107

Milagro de Santiago

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Autor: Dr. Armando Luna Silva
Fotografía: Jimmy Mendieta

Dr. Armando Luna Silva cuenta de un milagro de Santiago el cual permite la recuperación de una niña quien sufría de parálisis infantil.

Milagro de Santiago

El 20 de enero de cada año, se celebran las fiestas de San Sebastián en la ciudad de Diriamba. Las festividades se inician, el día anterior, con la popular Procesión de «El Tope», similar a la que se realiza en las fiestas de Santiago con la diferencia que en Diriamba adquieren mayor colorido por sus danzas folclóricas.

La Procesión de «El Tope» entra en la ciudad por la Torre del Reloj. En las puertas de las casas, las familias, cubiertas de silencio, se agrupan para contemplar el paso de la procesión que se hunde lenta y bulliciosamente en el paisaje de la tarde. En una puerta se encuentran los Briceño con el alma empapada de devoción. Continuación

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07/1/12
Nines-de-Jimmy-Jamie-Jeffrey-Casares-Nicaragua

La Posita

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Autor: Jeffrey Mendieta
Fotografía: Jimmy Mendieta

Yo recuerdo cuando era niño mi familia campaba en la Playa de Casares que queda a 30 minutos manejando de Diriamba. Tenía como 4 años con pelo de color rubio, piel blanca, ojos café claro, una barriguita redonda y patitas delgaditas. Teníamos un lugarsito especial llamada «La Posita». Así la llamábamos porque habían unas rocas que formaban naturalment una especie de picinita donde podíamos bañarnos sin peligro.

La Posita, Playa de Casares, Nicaragua

Esta foto es exactament ese lugar. Puede usted ver «La Posita» en el centro de la foto donde estan las rocas en la orilla del agua. ©Jimmy D. Mendieta A. All rights reserved.

Solo como a 100 piés de distancia de «La Posita» Papa Raul, mi abuelo, tenía una casita de mar de cual era dueño y que tenía un par de cuartos pequeños, una cocína con solo lo essencial y un espacio pequeño para sentarse. La casita de mar era construida de ladrillos grandes de concreto y cementados. Las ventanas eran hechas de varillas de metal cada una de media pulgada gruesa y puestas verticalmente, similar a lo que se encuentran en una cárcel. No tenían vidrio. La malloría de las varillas estaban oxidadas por la humedad salada de la brisa del mar. El piso era hecho de ladrillos de cerámica pero no puedo recordar su color. Las puertas eran hechas de madera ya vieja y bien gastada tanto que era apenas suficientemente fuerte para mantener a otros fuera de la casíta aún cuando enllavada. Continuación

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